Mérida, Yucatán. El performance El Despertar del Océano Cósmico no fue solo un despliegue de tecnología y creatividad, sino un recordatorio profundo de que el agua es el hilo que sostiene la vida. A través de imágenes que evocaban la naturaleza, cuerdas que simbolizaban los nudos de nuestra sociedad y la inmersión final de la artista en una cuenca de agua, la obra nos invitó a detenernos y reflexionar: ¿cómo estamos cuidando este recurso vital?
Esta propuesta busca abrir un espacio de sensibilidad compartida. La artista que protagonizó el performance, se adentró en un recorrido marcado por cuerdas que simbolizaban los nudos de la vida y las tensiones de la sociedad. Entre enredos y desenredos, invitó a algunos de los asistentes a sostener parte de esa cuerda, convirtiéndolos en participantes activos de la metáfora. La escena se enriqueció con proyecciones de videomapping que evocaban paisajes naturales, imágenes de monumentos mayas, reflejos multiplicados en espejos y la presencia de una cuenca de agua en la que finalmente se sumergió, gesto que selló la conexión entre cuerpo, naturaleza y universo. El público, al sostener la cuerda y participar en la metáfora, se convirtió en parte de una comunidad que reconoce que el agua no es solo un recurso, sino un vínculo con la tierra, con la memoria ancestral y con nuestro futuro.

¿Quiénes participaron?
La integración de técnicas como videomapping, láser mapping, instalación escultórica y danza contemporánea, bajo la dirección de arte Carlos Infante, se dió vida al proyecto impulsado por el biólogo Alex Ling y la artista Paola Galletta, también contaron con la participación de Armando Riol para el material que se utilizó en el videomapping. Este proyecto reforzó la idea de que el arte puede ser un puente entre la emoción y la acción. Paola nos recordó que desentramar las cuerdas de los problemas actuales implica también reconectar con la naturaleza y con la responsabilidad compartida de preservarla.

El evento tuvo lugar en las instalaciones de Kin-ha Gallery, en Paseo Montejo 479, en el Centro de Mérida, Yucatán.

Más allá de lo visual, la obra generó un espacio de reflexión colectiva: la cuerda que se desenmaraña se convirtió en metáfora de los desafíos actuales y de la necesidad de encontrar caminos para reconectar con la naturaleza. El público, al participar, se convirtió en parte de esa búsqueda, reforzando el mensaje de que la conciencia ambiental es tarea compartida.
Con esta puesta en escena, la Galería Kin-ha reafirma su papel como plataforma de proyectos que no solo innovan en lo estético, sino que también interpelan a la sociedad sobre su responsabilidad frente al entorno. El Despertar del Océano Cósmico dejó claro que el arte puede ser un puente entre la emoción y la acción, entre la memoria ancestral y la urgencia contemporánea.
Reflexión final
En tiempos donde el agua se vuelve cada vez más frágil, esta obra nos invita a mirarla no solo como recurso, sino como símbolo de comunidad, equilibrio y continuidad. El arte nos ofrece la posibilidad de sentir, pensar y actuar juntos, porque cuidar el agua es cuidar la vida misma.



