El pasado 8 de diciembre, las líderes de Nuevas en Mérida demostraron que la Navidad puede ser mucho más que luces y villancicos: puede ser también un acto de comunidad, abundancia y risas compartidas.
La reunión privada tuvo un objetivo claro: evitar el clásico desencanto del intercambio navideño —ese momento en que alguien entrega un perfume carísimo y recibe unos calcetines con renos—. Para que nadie se quedara con cara de “¿y esto qué?”, se estableció un costo fijo y se eligió un regalo simbólico: carteras nuevas para decretar abundancia en 2026.

La papa caliente
Pensando en que “a la mera hora” alguna participante pudiera cancelar y dejar el intercambio mocho, se optó por la dinámica de la papa caliente. Al ritmo de la música, las carteras viajaban de mano en mano, hasta que el sonido se detenía y el regalo quedaba asignado. Hubo peripecias: unas pasaban demasiado rápido, otras demasiado lento, y algunas terminaron con la cartera que ellas mismas habían traído. Pero lejos de ser un problema, aquello se convirtió en motivo de carcajadas. Como dijeron varias: “nos divertimos como enanas”.

Fogata, humo y abundancia
Con las carteras ya repartidas, la velada tomó un aire más holístico. Cual tribu de brujas modernas, las líderes encendieron una fogata en la chimenea exterior de la casa anfitriona —sí, había chimenea y hasta alberca, porque en Mérida todo es posible—. Una a una, pasaron a bañar su cartera en el humo místico, como un ritual de prosperidad compartida.

Banquete comunitario
La algarabía continuó con un festín digno de cualquier posada: pastel de camote con bombón ahumado, pavo a la naranja con almendras, espagueti con champiñones y queso de cabra, brownies, gelatina de philadelphia, pay de limón y más delicias que hicieron que varias exclamaran: “¡Esto sí es abundancia, y no la cartera vacía de enero!”.

Brindis y reflexión
El cierre fue un brindis emotivo, donde se reiteró el compromiso con la comunidad y la alegría de haberse encontrado gracias al grupo de Facebook de Nuevas en Mérida. Entre copas y sonrisas, reflexionaron sobre la importancia de la amistad, el apoyo mutuo y la gratitud, recordando que a lo largo de la historia las mujeres han sabido sostenerse unas a otras para transformar su entorno.
Epílogo con abundancia
La despedida incluyó un taller sobre cómo tratar las nuevas carteras para atraer prosperidad. Entre consejos de vida y promesas de abundancia, quedó claro que, por pequeñas que parezcan las acciones, cuando una mujer sostiene a otra, está cambiando el mundo.

